Respuesta corta: Con una tienda online totalmente gratis puedes montar un escaparate, pero no vender de forma profesional. En el momento en que quieres conectar tu propio dominio, cobrar con tarjeta sin comisión y enviar notificaciones de envío automáticas, entran en juego las cuotas fijas mensuales de software o altas comisiones por transacción.
El primer obstáculo en los planes de comercio electrónico gratuitos es el dominio. Las plataformas en su plan gratuito te dan un subdominio tipo 'tutienda.nombredelservicio.com'. Esta extensión daña la confianza orgánica en las búsquedas de Google y hace dudar al cliente en la página de pago. Cuando quieres conectar tu propio dominio, te pasan directamente al primer plan de pago, que ronda entre 15 y 30 euros mensuales. A esto hay que sumarle el coste del registro del dominio, de unos 10-15 euros al año.
El segundo punto crítico es la pasarela de pago. Los sistemas con plan gratuito suelen cobrar una comisión adicional de plataforma de entre el 2% y el 5% por cada venta con éxito. Si a esto le sumas la tarifa de procesamiento estándar que cobra el banco o el proveedor de TPV virtual (una media del 1,4% + 0,25 euros por transacción), una parte importante de cada venta se va en software. Si vendes 40 jarrones al mes a 30 euros, tu facturación es de 1200 euros; las comisiones extra superan rápidamente el precio de una suscripción mensual.
Por último, están la facturación y la integración con envíos. En las versiones gratuitas, los albaranes y el número de seguimiento no suelen enviarse automáticamente al cliente, tienes que mandarlos a mano por email. Para ahorrar tiempo, lo más aconsejable desde el principio es empezar en tu propio hosting con un plugin de e-commerce de código abierto o presupuestar de antemano el plan de entrada de pago de la plataforma.