Llevamos un restaurante mediterráneo de 14 mesas en Barcelona que atiende tanto a vecinos del barrio como a turistas el fin de semana. Durante años hemos llevado las reservas con la típica agenda de papel detrás de la barra. Pero los viernes y sábados por la noche es el caos absoluto. En pleno pico de trabajo suena el teléfono, el camarero apunta a toda prisa y o bien dobla la mesa o apunta mal la hora. El mes pasado, por culpa de este desbarajuste, tuvimos que rechazar a al menos 10 clientes con reserva; perdimos reputación y encima nos quedaron mesas vacías.
Veo en internet un montón de software y widgets de gestión de mesas que se anuncian como gratis para reservas de restaurante. Pero tengo dos grandes dudas: la primera es que en los planes gratuitos se quedan tus clientes en su base de datos y no te dan la información, o te meten comisiones ocultas a partir de cierto número de personas. La segunda es que me da miedo que nuestro camarero veterano no se aclare con la tablet y termine ralentizando el servicio.
En un restaurante pequeñito como el nuestro, ¿merece la pena tirar la libreta a la basura y pasarse a estos sistemas digitales gratuitos o va a ser más lío operativo que otra cosa?