dirijo un pequeño restaurante mediterráneo de 18 mesas en Florencia. cada temporada al cambiar las recetas de estación y subir los precios de los proveedores, reimprimir los menús se convertía en un gasto importante. renovábamos la impresión tres veces al año y cada vez pagábamos unos 450 eruos entre diseño y encuadernación. para recortar este gasto y agilizar la operación, hace seis meses quitamos todos los menús físicos de las mesas y pusimos códigos QR en soportes de metacrilato.
los primeros meses gracias al panel de gestión digital, ocultar al instante los platos agotados y actualizar precios en segundos fue una comoiddad increíble.. y el coste de impresión bajó a cero y solo empezamos a pagar 25 euros al mes por el software del menú. sin embargo, el ambiente en el salón no fue tan idílico como esperábamos.
a los clientes habituales de la zona mayores de 50 años les molestó bastante tener que sacar el móvil nada más sentarse... en la parte trasera del restaurante la cobertura móvil es débil y los camareros tuvieron que mantener conversaciones innecesarias con turistas que no podían abrir el menú. además la expectativa de 'el menú QR acelera los pedidos' tampoco se cumplió; la gente no decide tan rápido deslizando la pantalla como cuando pasa una página física.. luego quuería compartir mi experiencia con quienes piensen pasarse al menú QR y preguntaros cómo os va a vosotros.