- Cargo
- Técnico de control de calidad
- Sector
- Electricidad-electrónica
- Tipo de organización
- agencia boutique
- Miembro desde
- ene 2022
- Mensaje
- 178
Hace dos años abrí la tienda online para la boutique de moda femenina que llevo gestionando 4 años en Houston. En la tienda física facturaba una media de 160.000 dólares al año y, confiando en el interés de mi clientela física, pensé que en internet despegaría rápido. A través de nuestra propia web facturamos 85.000 dólares el primer año y 140.000 dólares el segundo.
Pero sobre el terreno las cosas no salieron como esperaba. Mientras que en tienda física nuestra tasa de devolución ronda el 3%, en el canal online se disparó al 24% en el segundo año. Los gastos de envío de ida y vuelta, los productos que vuelven dañados y el packaging se comieron casi la mitad del margen neto por pedido. Además, el coste de adquisición por cliente con anuncios en redes sociales llegó a alcanzar los 22 dólares por pedido.
Quienes hayan pasado de boutique física a la venta online, ¿cómo gestionan este impacto logístico y las devoluciones? ¿Hacer que el cliente pague los gastos de envío frena las ventas en seco o fijar un pedido mínimo es la única salida viable?